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La importancia del proceso, entrevista a Camilo sabogal

Entrevistamos a Camilo Sabogal, uno de nuestros instructures en SieteFotógrafos para que tengas la oportunidad de conocerlo mejor.

Cuando hablé con Camilo acerca de la posibilidad de hacerle una entrevista me dijo que sí quería pasarme a su estudio para realizarla. Claramente no iba a dejar pasar la oportunidad de conocer el lugar donde él trabaja diferentes procesos fotográficos del siglo XIX, así que accedí con entusiasmo. El estudio de Camilo se compone de dos espacios, uno de ellos es el laboratorio, el cual está lleno de químicos, espacios de almacenamiento, un proyector y luces especiales para cuidar todo el proceso de revelado de las imágenes. El otro, es la sala comedor de un apartamento, con vista a los cerros, en donde Camilo tiene una colección de cámaras, varias de sus fotografías colgadas y muchas plantas.

Para la entrevista Camilo preparó café, para ello calentó agua, molió el café y utilizó un método de filtrado que le he visto a muy pocas personas en mi vida. Curiosamente Camilo viajó a Armenia hace dos años y allí conoció el verdadero café.

Toda la vida me hice un café Sello Rojo, pero cuando llego a Armenia y me hablan de la tostion, de distintos métodos de recolección y secado, que los diferentes tipos de filtrado; todo esto me dejó loco. Había sido invitado a Armenia por una escuela de fotografía que se llama Contacto, con ellos realicé un taller y una charla de fotografía química para celebrar sus 15 años. Durante mi estadía hicimos un tour de café, lo cual me hizo cambiar mis hábitos cafeteros. El primer método que nos enseñaron fue el Sifón Japonés, después nos fueron mostrando otros procesos de filtrado, todos con el mismo café y cada vez que probaba sabía muy distinto. Me gustó mucho ver cómo sólo con cambiar el aparato cambiaba el sabor del café, entonces me encarreté muchísimo. 

Allá conocí a un barista, quien me enseñó el barismo como tal y me di cuenta que era igual al colodión húmedo. Son de esas variables que si tu mueves más de un lado, entonces va a tener unos efectos en otros lados. Por eso entendí el café de una. Me compré un montón de café, me compré un método de filtrado, cogí la cafetera que tengo, la desbaraté y le pegué un mantenimiento increíble para dejarla impecable, compré molino y no volví a comprar café en el D1. Esto me hizo cambiar mis hábitos con el café porque ya no me tomo 14 cafés al día, sino que me tomo 4 o 5 cafés bien hechos. Yo quiero ser tostador más adelante, que básicamente sería a lo que me quiero dedicar cuando me retire de la fotografía.

Con esta breve introducción al estudio de Camilo y todo su interés por el café me di cuenta de la importancia de los procesos, el conocer a fondo la técnica y dominarla de tal manera que puedas tomar diferentes decisiones a la hora de crear imágenes. Camilo siempre quiso ser pintor, pero la verdad no se le daba muy bien el tema de pintar y dibujar. Fue gracias a un amigo que conoció la fotografía hace 27 años, a la cual se ha dedicado desde entonces como fotógrafo y profesor.

Un amigo fue el que me dijo “hay un curso de fotografía en el Sena, metámonos”, yo le dije “no, yo que voy a estudiar para aprender a tomar fotos, que bobada”, él dijo “eso es muy bonito, hágale”. Me insistió tanto que entre por acompañarlo a él, para que no me molestara más. Tomé las clases, me pareció terrible, química fotográfica, física óptica y de la luz y empieza la mano de números y yo le digo a mi amigo “física y química pa’ tomar fotos, ¿esto de qué se trata?”, entonces él me siguió insistiendo y lo acompañé hasta el punto de tomar fotos y revelar.

Cuando me metí a revelar eso a mi me cambió la vida. El echo del tarrito, revelar con los químicos, sacar el negativo ver que yo lo hacía fue como “wow, yo estoy haciendo los negativos, esto de hace a mano” y lo que me pareció más fascinante fue el momento de hacer la copia, cuando uno empieza a hacer la ampliación uno mete las manos y uno empieza a jugar ahí con la luz. 

La definición de fotografía también me pareció súper loca: pintar con luz. Yo dije “esto es, puedo pintar con luz  y puedo ser fotógrafo, entonces claro vivo de la fotografía, soy fotógrafo, quería ser fotógrafo comercial, de producto, eso me llamaba la atención. Y en mi tiempo libre me dedicaría a la parte artística, personal de pintar y hacer imágenes a blanco y negro.”

Desde el inicio de su carrera Camilo ha estado dedicado a la investigación y experimentación de la fotografía,  más específicamente a los procesos de revelado y a la parte experimental de la química fotográfica. Como profesor en Taller Cinco ha tenido la oportunidad de profundizar en las fórmulas y las recetas para hacer procesos de virado, para preparar sus propios reveladores y enseñarle esto a los chicos. En las lecturas que hacía sobre el tema comenzó a encontrar recetas antiguas. Con esto decidió preparar recetas modernas que eran las que estaba experimentando y a tomar nota de un montón de procesos del siglo XIX que empezaron a aparecer en los textos.

En unos libros muy viejos que conseguí en librerías de segunda, un libro de 1926 y otro de 1914, encontré información que era mas bien química y de procesos de laboratorio. Fue allí donde empecé a encontrar recetas de revelado del siglo XIX. Entonces me puse a mirar las listas de químicos y vi que algunos de los químicos que usaba en foto moderna se podían usar para esos procesos antiguos, así que decidí probar. Tuve la suerte que probando los químicos y las recetas me salieron de una la primara vez que lo intenté. Para mi fue como “oh!, esto está hermoso”. 

Los primeros procesos que probé fueron el cianotipo y la goma bicromatada, que fueron los dos primeros que probé. Me siento fascinado con esa parte de la fotografía porque siento que en ese momento comencé a encontrar la parte pictórica de la misma. Porque ahí estaba haciendo foto sobre papel de algodón y todo es hecho a mano, entonces empiezo a sentir que eso es lo que me gusta realmente.

A los 10 años de estar dedicado a la investigación de los procesos fotográficos antiguos y a los procesos de laboratorio, llega a Colombia la fotografía digital. El cambio se dio de un momento para otro con la llegada al país de la primera Nikon de 3 megapíxeles, formato fullframe y con un costo de 12,000 dólares. Las oportunidades laborales para los fotógrafos cambiaron porque la carta de presentación dejó de ser el portafolio, para convertirse en una prioridad para las agenciasel tipo de cámara y el número de megapíxeles de esta. 

Cuando llega el digital me voy cuenta de que no quería ser fotógrafo, me doy cuenta de que lo que a mi me gusta es el proceso. En el 2003 empieza la fotografía digital como la conocemos. En ese momento en Colombia entra muy brusco en el mercado la fotografía digital, es como de un día para otro. Si quieres ser fotógrafo tienes que volverte digital, punto. Eso para mi fue muy chocante, darme cuenta que si yo quería ser un fotógrafo tenía que salir de todo lo que había conseguido para comprarme un computador y comprarme una cámara que sabía que en tres meses iba a ser obsoleta y que costaba un dineral. Si yo vendía todo mis aparatos analógicos en ese momento, no me alcanzaba ni la decima parte para comprarme una cámara digital, porque la gente no estaba comprando análogo. 

El momento fue “llegó el digital, análogo muere, hay que salir de todo esto porque el futuro son los computadores”, entonces la gente regalaba las cámaras. Fue un choque muy brusco y a mi me tocó sentarme y pensar “yo qué quiero hacer con esto?, porque si quiero ser fotógrafo, para lo que he estado preparándome, me toca ser digital” y a mi el digital realmente no me inspira ni poquito, el proceso, porque no hay un proceso. Ahí me di cuenta que estar tomando fotos no era lo mío. Sino el cuento de hacerlas en el laboratorio. A mi me gusta revelar, me gusta el proceso, me gusta toda esa parte de construir la imagen con mis manos.

Fue así como Camilo decidió quedarse en la academia enseñando química fotográfica y técnicas de laboratorio, pues de esta manera podría continuar haciendo lo que le gustaba y, además, seguir explorando los procesos que venía encontrando en sus investigaciones. Dio la casualidad que para ese mismo año, el 2003, un amigo de Camilo lo invita a un diplomado de conservación fotográfica en el Externado. El tema de éste era: la cinta pegante, los daños y cómo arreglarlos. El primer día de clase fue una introducción a todo lo que iban a desarrollar en los siguientes días, pero Camilo sólo vio esa primera parte, pues todo el proceso estuvo cargado de mucha información.  

En ese momento no entendía la mitad, porque los restauradores son químicos y saben mucho del tema, pero lo que me gustó era que habían ejemplos fotográficos y en esos ejemplos tuve la oportunidad de ver un daguerrotipo al microscopio. Esa es la cosa más espectacular que he visto en la vida, porque el daguerrotipo está hecho de átomos de plata. La estructura que forma la imagen es el átomo, cuando la vez bajo un microscopio puedes entrar y entrar y entrar en el detalle, y este es infinito. En el momento en que vez grano es porque estas viendo átomo de plata, ahí ya no estás viendo imagen. 

Imaginate entonces una foto de 6X9cm en la que aparece una persona de cuerpo entero parada y recostada en una mesa. Yo vi esa foto y me pareció increíble. Entonces el profesor me pone una lupa y “wow, que nivel de detalle”, y empieza uno a ver la textura de la ropa. Él dice, “pero espere” y me lo pone en el microscopio” en el primer lente. Que tú en una persona de ese tamaño veas el botón de camisa y el hilo que amarra el botón, es increíble, porque cuando vez la foto no vez botones, pero en el microscopio sí los vez. Al ver eso me quedé impresionado porque no había visto el botón y cuando me acercaba con el microscopio sí estaba allí. 

La mujer en la fotografía estaba recostada en una mesa con un mantel de terciopelo y cuando te acercabas con el microscopio veías la textura del terciopelo, era una cosa absurda. Cuando vi eso se me metió en la cabeza “yo quiero hacer esto en la vida, no quiero hacer nada más, ya definitivo yo no soy fotógrafo comercial, mi meta última van a ser los daguerrotipos, no quiero hacer más en la vida”.

Desde entonces me dediqué a investigar para hacer daguerrotipo. En esa época no existía internet como hoy día, era algo más limitado encontrar información. Buscar información en internet no era tan fácil. Por ahí me encontré un texto que hablaba un poco de daguerrotipo y me puse a probar, hice desastres, dañé una cámara y no salió nada. Esto fue en el año 2005. 

El proceso quedó en remojo porque era muy complicado y yo necesitaba encontrar más información y me puse a experimentar con otros procesos. Comencé a encontrar un montón de información, encontré nuevos libros, las cosas comenzaron a llegar. Yo ya le había perdido el miedo a la química, así que me puse a explorar y todo lo que veía lo untaba y lo probaba. Entonces empecé a desarrollar esta línea de procesos, siempre dándole un enfoque de una salida pictórica a mi trabajo de imagen. Uno de ellos fue el colodión húmedo, que es de los procesos más bonitos que he conocido.

Del año 2006 al 2010, fue una época muy difícil para Camilo porque era un dinosaurio, estaba peleando contra el mundo. Era el profesor de química que exigía a los estudiantes que hicieran bien los procesos, pero esta era una generación de estudiantes que estaba fascinada con photoshop y les importa cinco la película. Para muchos estos procesos antiguos estaban destinados a extinguirse. Muchas universidades comenzaron a cerrar laboratorios, donde el argumento más fuerte era la ecología, pues en ese momento se pensaba que con digital no se contaminaba.

Yo conté con la suerte que en Taller Cinco mi jefe me apoyaba mucho y apoyaba mucho la parte química y experimental, porque ahí también querían cerrar el laboratorio. Nos tocó pelear mucho para que no lo hicieran. El problema es que llegó un punto en el que yo me harté. En el año 2010 ya todo me sabía a cacho. De toda esa investigación que hice escribí un libro y dirigí un proyecto de investigación en Taller Cinco. El texto que hice salió con un montón de errores metodológicos, entonces no salió a la venta. Y era una información que a la misma institución no le interesaba y a muy pocos estudiantes les gustaba el tema en ese momento. Yo sentí que estaba peleando con una pared, así que renuncié a la universidad, renuncié a todo.

Salió una opción de un viaje con un amigo para hacer un trabajo de fotografía por allá en Perú y en Bolivia durante un año entero. Entonces me compré una cámara digital y decidí tomar fotos digitales de paseo. Mi trabajo era hacer toda la parte de photoshop. Aunque yo no estoy muy ligado a ser digital si estaba al día de los que estaba pasando. Era una necesidad de saber que estaba sucediendo en digital y cómo va la cosa para saber si me quedaba con mis procesos o no. Porque la historia es cíclica, eso ya paso. Ese cambio digital paso cuando llegó la placa seca en la época del colodión, entonces los colionistas dijeron “ahora cualquiera hace una foto” y luego llega el digital y el proceso cambia y de nuevo cualquiera hace una foto. Y seguro llegará un proceso más fácil que el digital.

De algo que Camilo siempre estuvo seguro y que ahora está confirmando es que la fotografía análoga y antigua como medio no va a morir. Lo que sucedió con el tiempo fue que las artes plásticas y visuales la adoptaron como medio de expresión y experimentación artística. A los fotógrafos no les interesa revelar rollitos, a los artistas si. Hoy en día hay mucho artista visual dedicado a la fotografía química por los aportes estéticos y procesuales que ofrece. En el medio artístico también se está volviendo algo muy cotizado. Hoy en día en las galerías extranjeras no están comprando fotografías digitales, están comprando análogo. Porque es imagen objeto, es decir que son piezas hecha a mano. 

A pesar de los cambios tan abruptos que se dieron entre lo digital y lo análogo, Camilo es consciente de las ventajas que la fotografía digital ha traído al mundo del fotoperiodismo, en el foto documentalismo y en la fotografía digital pues permite que algunos procesos sean más rápidos y económicos. Por el lado análogo, entiende que está es una herramienta expresiva, la cual vuelve a su origen como herramienta para contar. En 1839, cuando salió la fotografía, Gustave Le Gray vio en ella un medio de expresión y fue de los primeros que la defendió como tal. 

Hoy en día esas posiciones iniciales de que la fotografía es una herramienta de expresión y un arte están muy establecidas y así se entienden. Hubo 100 años de pelea logrando que la fotografía entrara al museo y la pugna durante el siglo xx de si es arte o no también fue constante. La fotografía hoy en día son dos, digital y química, están completamente separadas, y esta es una de las cosas que entiendo en el proceso, la fotografía digital no es evolución de la fotografía química, es una pata que le sale. Lo único que tienen en común es la cámara como instrumento de captura, pero la cámara no es fotografía en si. 

El problema para el aprendizaje de la fotografía química es que la fotografía hoy se enseña como aprender a manejar la cámara y ya. En cambio, la premisa en fotografía química es: “expones en cámara de acuerdo a como revelas” entonces tu antes de tomar las fotos debes saber cómo vas a procesar, en digital no hay que pensar eso. La cámara es entonces sólo un instrumento que proyecta una imagen. Cuando uno trabaja en película hay una situación de luz y esa situación va a salir bien hecha o no de acuerdo a cómo manipules la película y a cómo la reveles. Es un proceso que cambia radicalmente la estructura del pensamiento. 

Hacer fotos en película no es para nada igual que hacerlas en digital, por la concepción de imagen. En digital disparas sin preocuparte, en película tienes que estar pendiente porque el rollo tiene un limite, tienes x numero de fotos y no puedes tomar tres y cuatro de una porque estas perdiendo la oportunidad de otras tomas. Hay que estar en otra conciencia y muy atento a lo que está pasando con la maquina, toca estar en conexión con la ella porque la maquina es la que va a hacer que la película quede bien expuesta y eso te pone a pensar diferente.

Llega un momento en que tu esos pensamientos se automaticen entonces trabajas con más tranquilidad, pero llegar a ese momento requiere que quemes mucha película, mucho papel, muchas fotos, te frustras un montón, te equivocas artísimo. En digital no pasa eso, hay menos frustraciones. Con el químico necesitas entender algunas cosas técnicas de la temperatura de color de la luz, una cantidad de aspectos que no están en el momento de la toma, pero debes tenerlos presentes porque en procesos posteriores a ese momento los necesitas. Eso de que la foto se tome y se revele tal cual es un mito, siempre hay que meter las manos y siempre hay que arreglarla.

En un proceso de fotoquímica si se daña la tela toca volver a repetir, lo cual son varios días de trabajo para que salga una imagen. Es todo un proceso que es costoso, requiere tiempo y es muy exigente. Pero a mi me emociona, hay algo retador ahí, es luchar con un proceso que puede fallar porque los químicos son sensibles a la atmósfera, entonces si el clima cambió, hay humedad o lo que sea, va a reaccionar distinto. Bogotá tiene una temperatura y una humedad relativa que funcionan muy bien para este tipo de proceso. Pero yo he hecho colodión húmedo en Medellín, allá es caliente y húmedo, esas condiciones climáticas son adversas para el colodión. Equilibrar eso es muy difícil. 

Si tu montas un papel con cianotipo y es una mañana lluviosa y fría, hay humedad en el ambiente, la fibra esta más hinchada en el papel, tu no lo sientes y no lo vez, pero microscópicamente hay moléculas de agua, entonces absorbe diferente y la imagen sale distinta a si es un día soleado. No son cambios dramático, pero si son diferencias que tu las empiezas a ver cuando ya conoces los procesos. Comienzas a ser sensible a esas variaciones. 

Hay unos procesos que si son súper dramáticos con el clima como el colodión y el daguerrotipo, que si hace frio húmedo no puedes trabajar. Un daguerrotipo se te empieza a llenar de puntos por la humedad del ambiente. Si hay calor se evaporan los éteres, se secan las películas, un montón de cosas que lo hacen a uno estar en la jugada. Para mi personalmente esas cosas me emocionan porque hay un estrés y hay una tensión que tiene que salir bien porque además es costoso y repetir es más tiempo. Ese reto de hacer una imagen y que quede bien sobre el vidrio y ese vidrio es un objeto que no se va a repetir, para mi eso es como Wow! 

Camilo conoció por casualidad el proceso de colodión húmedo, porque un holandés estaba en Bolivia paseando y mandó un mensaje a Facebook diciendo que estaba en Bolivia y que venía para Colombia en moto. En ese mensaje se ofreció a dar clases de colodión húmedo a cambio de un lugar donde dormir mientras estaba en Colombia. Camilo y los demás inscritos consiguieron los químicos necesarios para el taller. 

Ese proceso me cambió la vida. Cuando vi el colodión dije “esto es lo que yo siempre he querido hacer”. En ese momento aún no hacía daguerrotipo. Con el colodión tu haces todo, tienes un vidrio vacío, tiras un químico fundido, tienes la cámara, tomas la foto, revelas y la foto queda en un vidrio. Todo lo haces tu. El colodión es un químico que no se consigue en Colombia, es difícil de importar porque es explosivo y tiene sus restricciones, por lo tanto no es comercial. Entonces dije “si Luis García hacía colodión aquí en Colombia en 1840, porque yo en 2013, teniendo YouTube y google, no voy a poder”.

Me tomé tres o cuatro meses estudiando, porque eso es peligroso hacerlo, y  dije “bueno, tengo que probar”. Hice la primera prueba, no exploté no pasó nada, no salió nada feo. Esto me gustó y decidí seguir, hasta que meses después empecé a tener resultados y dije, “voy a hacer colodión y me voy a dedicar a colodión”. Ha este proceso me he dedicado desde 2013.

Soy el que lo enseña en Colombia, no hay mucho público, hay muchos estudiantes que han tomado el taller, pero casi nadie sigue y no porque no se consiga el químico, sino que después de tomar el taller se dan cuenta que exige tiempo y un nivel de trabajo muy riguroso. Los estudiantes esperan que sea tomar la foto y ya, que salga espectacular. Pero no tienen en cuenta que es un proceso de siglo XIX. Con colodión si la embarras en una parte del proceso se dañó la foto. En el colodión hay que hacer todo, no hay tablas, es sensible a la luz invisible, es sensible a la radiación ultravioleta, entonces te muestra cosas que tu no vez y hay cosas que tu ves y no te las muestra. Un tono amarillo y naranja sale negro, un tono morado sale blanco. Entonces te cambia la forma de ver, la forma de percibir la luz, te cambia todo. 

Además es un proceso que tiene la complejidad que tienes que hacer todo ahí mismo, porque tienes 10 minutos antes de que la placa se seque y si la placa se seca se dañó todo. Entonces tienes que tener el cuarto oscuro al lado. Ahí tengo yo unas cajas de cartón que utilicé para crear mi propio laboratorio portátil. Ahí van bandejas, químicos y con eso puedo tomar fotos en el parque si quiero. Lo que hago es que lo monto, pongo la cámara, preparo el vidrio, lo pongo en la cámara, tomo la foto y proceso ahí mismo. Eso es complejo, no es un proceso que te permita ir al paramo con diez placas a tomar fotos, porque tiene una gestión de muchos días con mucha gente que te ayude a cargar un montón de cajas, y que ojala el clima funcione. 

Estas complicaciones te obligan a pensar distinto los proyectos fotográficos, porque ya no es como trabajaría por ejemplo un fotógrafo digital o un fotógrafo de película convencional, que salen toman muchas fotos, vuelven  y después miran a ver que hicieron, seleccionan, hacen un cuerpo de trabajo y montan la exposición. Con colodión tu no puedes hacer algo así, tu tienes que tener todo escrito antes de, porque para hacer la foto tienes que tener claro qué quieres hacer. Uno no va caminando por ahí con el colodión y dice “ah, esto esta chévere”, mientras armo el cuarto, media hora después ya está todo listo “ay, ya cambió la luz”. Es un proceso que exige muchísimo de ti.

Entonces a mi pensar en eso me emociona, porque es un proceso complejo, difícil de hacer, es súper retador. Esos procesos te enseñan a estar pendiente del clima, de la dirección y velocidad del viento, de la humedad. Empiezas a pensar en unos aspectos que casi nadie tiene en cuenta. En colodión tu no ves la luz que ve el colodión, entonces comienzas a interpretar diferente las cosas y eso es otro cuento.

Me encarreté tanto que me ha ido muy bien con él, estoy muy agradecido con el colodión porque me ha permitido ir a España, donde resulté en un festival de fotografía análoga que se llama Revela-T, donde hacen cosas chéveres. Es el festival más grande que hay hoy en día en el tema. Participe en la primera residencia artística del festival, allá fui a hacer colodión. Ese viaje fue muy empoderador para mi en el sentido que me di cuenta que estaba entendiendo el colodión y lo estaba haciendo bien. Porque aquí lo estaba haciendo yo, pero no había a quién preguntarle nada, porque el holandés se fue para Holanda y a quién le preguntaba yo qué estaba pasando. 

Volví al siguiente año, cuando ya estaba haciendo daguerrotipo. Estoy en el nivel uno de daguerrotipo, hay varios niveles; ya llevo tres años trabajando en ese nivel 1 y ahí voy. La primera vez que fui al Festival Revela-T fue en el 2016. Para ese momento ya había tomado un taller de daguerrotipo, vino un mexicano de un taller que se llama panóptico, en ciudad de México que también lleva mucho tiempo desarrollando este tipo de técnicas. Y por ese lado del daguerrotipo él me enseño un método que se llama becquerel, la cual es una forma de revelar daguerrotipos que no utiliza vapor de mercurio, sino luz roja. Es un proceso hecho totalmente con luz. Y conocerlo también me emocionó porque la luz hace la foto y también revela la foto y no tengo que echar químicos. Es una genialidad, es una imagen muy especial.

Aprendí el proceso y fue muy simpático porque en la clase el tipo dice, bueno un daguerrotipo básicamente es una imagen hecha por vapor de yodo y bromo, sobre una superficie de plata atómica pulida muy brillante. Entonces yo le pregunte “según eso, un espejo de plata serviría como soporte para hacer daguerrotipo” a lo que él me dijo “si, en teoría si, pero las capas de plata de los espejos son muy delgadas y las personas que han intentado esos espejos no han tenido buenos resultados porque se pelan, se rallan, son muy delicadas”; ya, me puso una tarea. 

Entonces el mismo fue el que me propuso, “bueno, yo conozco tu trabajo, se que eres muy inquieto con la química, te propongo una cosa: yo he querido explorar lo del espejo, tu me acuerdas eso con esta pregunta, entonces yo te propongo que te voy a pasar el único texto que tengo de hacer espejos, si quieres basarte en eso, y si tu experimentas y logras algo me cuentas y yo te invito a México a que nos enseñes.” Y a los 6 meses llamé a Arturo y le conté que lo había logrado, que no eran perfectos, pero que ahí iba. Así que cuadramos un taller para el año siguiente, eso fue en el 2017. 

Cuando fui a dar el taller hicimos un intercambio, él me enseñó a hacer metal para daguerrotipo y estando en esas se dieron cuenta de Revelar-T que estaba haciendo eso y me dijeron que me fuera a España a dar un taller del tema, así que me fui para España y lo dicté. Estando allá, el taller lo tomó Mario Baigorri, uno de los organizadores del Foto Patagonia, que es uno de los festivales de fotografía química que se da en la Patagonia. Y el  tipo tomo el taller y me dijo “usted tiene que hacer esto en argentina” y en el 2018 me fui a enseñar ese taller allá. 

Debido a las investigaciones que ha realizado Camilo a través de los años puso decidir finalmente retirarse de la fotografía digital. Parte de esta decisión tuvo que ver con que en el 2014 se metieron los ladrones a su casa y se robaron todo lo electrónico que encontraron. Pero no se llevaron nada análogo, dejándole la impresora y un disco duro que era de enchufar a la pared. Se llevaron el computador, la cámara digital y la cámara de rollo.

Ese día él tenía las cámaras de placa y las luces montadas porque estaba haciendo unas pruebas de unos colodiones, eso no lo tocaron. El exposímetro lo dejó colgando del trípode y eso tampoco lo tocaron. Al cuarto oscuro no se metieron. La experiencia fue deprimente, pero con los días comenzó a notar que había dejado la impresora, la cámara de palca y las luces y el laboratorio intacto. Al final de cuentas se llevaron todo lo que lo estaba distrayendo.

Fue muy simpático porque yo tengo una cámara Sinar, ésta cuesta un dineral y la tengo con tres lentes, de los cuales cada uno es también muy costoso. Y cuando llegué la maleta estaba abierta, los lentes estaban por ahí tirados por todas partes, la maleta como revocada para ver si de pronto había dinero adentro y no se llevaron ni un solo accesorio de esa cámara. Los tres lentes valen más que todo lo que se llevaron, pero corrí con suerte de que ellos no sabían esto. 

Fue como decir, me dejaron lo que necesito realmente, me quitaron mi distractor número uno que era estar ahí metido en digital viendo haber ahí cómo me emociono yo con eso y con ese vacío que me hacía sentir. Ahí me di cuenta que no necesitaba digital y que me podía dedicar a dar talleres de fotografía química y a vivir de eso. Esto coincidió con el momento de resurgimiento, porque decido eso y comienzan a pedirme talleres, sobre todo con el colodión porque comencé a publicar que sé colodión y además soy el primero que lo está desarrollando en Colombia. Esto comenzó a generar interés y comenzaron a moverse las cosas. Llevo ya cinco años dedicado a eso. Fue un poco duro, pero ya estoy dedicado a hacer lo que me gusta. Entro a veces en crisis creativas, en crisis productivas, pero todo esto es parte del proceso.

Ahorita estoy dedicado al daguerrotipo, es el que me tiene cabezón, pero es muy caro y exige mucho tiempo, me demoro tres días preparando seis placas. Y un día entero para tomar seis fotos y que se dañen cuatro, de pronto menos. Es como todo ese ejercicio. Así que puede pasar una semana entera de estar ahí clavado y que no salga nada. Este año me he dedicado principalmente a enseñar y también me he cuestionado mucho acerca de la fotografía y sobre los procesos químicos que he venido desarrollando. He leído mucho y escribo a ratos. 

Gracias a que Camilo se mostró muy abierto a contarme su experiencia tuve curiosidad acerca de su estilo, ya que este suele ser considerado como algo estético y no procesual. Después de tres semestres en la Unitec Camilo se encontró con un profesor que siempre le decía “domine la técnica y se desarrolla el estilo”, lo cual adoptó como su premisa.

Siempre he sido muy de proceso, si lo entiendo a fondo, conozco los límites, sé qué pasa sí me salgo de los límites y tengo la opción de moverlo. Entonces al mover el proceso me doy cuenta de qué puedo logar estéticamente experimentando y esa ha sido mi línea. Así que si defino mi estilo, considero que va más por lo experimental y, aunque me gusta hasta cierto punto controlar y manipular el proceso, también me gusta mucho dejarme llevar de lo que él propone. Lo cual ha sido una sorpresa con el daguerrotipo. 

Estoy haciendo fotos de páramo en daguerrotipo y realmente las imágenes que surgen son muy extrañas; me gusta fascinarme por la estética propia del proceso. No busco que las fotos se parezcan a la fotografía moderna, busco su propia estética, sus características de contrastes, tonos, colores, detalle. El daguerrotipo da unas características que de pronto se pueden aplicar para otras cosas. Por eso me he dedicado a experimentar y explorar los diferentes procesos para ver qué resulta y de pronto en algún momento se me ocurre una idea y digo “uy, eso puede pegar con tal proceso”, porque ya tengo las herramientas ahí y en el momento que surja alguna necesidad la tomo y soluciono. 

Mi trabajo se ha enfocado mucho en investigar y en guardar memoria de estos procesos. De mis proyectos está escribir un manual de daguerrotipo en espejo. Ya me lo han dicho varios y creo que es una buena oportunidad, porque me estoy inventando un proceso. Por ejemplo, hace poco estuve con el director de la fototeca nacional de México, es un tipo que sabe mucho de fotografía de archivo y conservación.

Le mostré uno de mis ejemplos de daguerrotipo y los vio raros, entonces me dijo “esto tiene un brillo distinto” y yo le expliqué que era hecho sobre espejo de vidrio, entonces él me dijo “ah, entonces esto no es daguerrotipo”. Yo le expliqué que sí, que solo estaba cambiando el metal por vidrio a lo que él me dijo “si es vidrio no es daguerrotipo, es una variación de daguerrotipo suya; póngale nombre, llámelo sabogaltipo o algo así y póngalo porque lo que usted está haciendo ahorita es importante.” 

De estilo soy experimental y teórico, me gusta mucho la historia y la filosofía de la fotografía, sobre eso he leído un montón. Me gusta mucho leer a personas que han pensado la fotografía porque yo siempre me la estoy cuestionando también, porque yo no entré a la fotografía por decisión, fue más bien una casualidad. 

Me doy cuenta que mi proceso va hacía atrás, aprendí fotografía química y mi meta de chiquito era ser pintor, así que yo creo que saco el daguerrotipo y me dedico a la pintura también. La línea de trabajo que he hecho en fotografía me acerca cada vez más al mundo pictórico. Entonces seguro termino escribiendo, dibujando y tostando café. Quiero hacer una recapitulación de todo lo que he hecho en estos años, volverlo en un texto o en algo y ver hacía dónde enfoco el resto de mi vida porque he hecho de todo, manejo muchos procesos, conozco muchos procesos, pero no tengo series de cosas puntuales con esos procesos porque los trabajo para enseñarlos. Entonces quiero evaluar mi trabajo y lo que estoy haciendo.

Redes y página web de Camilo Sabogal
Los referentes de Camilo Sabogal

Gustave Le Gray fue un investigador y fotógrafo francés.​​ Defendió la foto como medio expresivo

Alfred Stieglitz fotógrafo estadounidense, de origen judío-alemán. Introdujo la fotografía al museo, él era pictorialista y creó la foto seseción.

Edward Steichen fue un fotógrafo nacido en Luxemburgo, quien creó la fotografía directa

Ansel Adams fue un fotógrafo estadounidense, conocido por desarrollar el llamado sistema de zonas.

László Moholy Nagy fue un fotógrafo y pintor húngaro. Para él no era necesario tener una cámara, sólo se necesita un material que reaccione a la luz.

Joan Fontcuberta Villà es un artista, docente, ensayista, crítico y promotor de arte español especializado en fotografía

Robert Demachy fue un fotógrafo francés que destacó en el estilo pictorialista, siendo muy conocido por las manipulaciones de sus obras, proporcionándoles un acabado similar a las pinturas.​​

Alvin Langdon Coburn, fotógrafo y pictoralista estadounidense

Leo Matiz, fue uno de los más destacados fotógrafos y caricaturistas colombianos

Takashi Arai es un fotógrafo / artista visual japonés 


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