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Esteban Toro: Fotógrafo de Viajes

“Los viajes son los viajeros. Lo que vemos no es lo que vemos, sino lo que somos.”

Fernando Pessoa

Entrevista por: Rafael Sanz

Siempre he pensado que viajar es uno de los placeres más grandes que pueden existir en la vida, y muy seguramente —a quienes también nos emociona la fotografía— encontraremos que viajar y hacer imágenes son dos cosas que perfectamente pueden caminar de la mano. Ahora bien, si hay alguien que puede definir el arte de mezclar estas dos grandes pasiones es Esteban, así que mejor dejaré que sea él quien nos introduzca en este tema tan interesante:

Rafael: ¿Quién es Esteban Toro? 

Esteban: Esteban Toro es un amante de la vida que en su búsqueda personal encontró en la luz una gran magia que lo apasionó por la vida para tomar su cámara y viajar por el mundo a conocer, disfrutar y vivir capturando todo lo que lo cautiva en su travesía.

R: Para ti, ¿qué significa viajar?

E: Viajar es arriesgarme a que mi vida se transforme y jamás vuelva a ser igual. Es abrir mi mente y hacer crecer con mayor intensidad nuevos sueños.

R: ¿Cómo llegaste a la fotografía?

E: A la fotografía llegué como he llegado a los lugares que más me han sorprendido en mi vida: por accidente. Desde mi infancia veía a mi mamá con una cámara registrando todo lo que sucedía en los viajes y reuniones familiares. No conozco a alguien que disfrute más tener un gran archivo fotográfico familiar de tantos años como a mi mamá. –Un archivo siempre pendiente por terminar de organizar, jeje-

Sin embargo, debo reconocer que mi acercamiento real a la fotografía se encuentra relacionado con una novia que tuve hace ya varios años. Ella y yo hablábamos de nuestros intereses y nuestra relación era bastante intelectual. Así que un día ella me comentó sobre su interés por la fotografía y surgió toda una charla a partir del tema. Desde ese día sentí que debía profundizar mi conocimiento en la imagen fotográfica. Comencé a buscar dónde podía estudiar fotografía y me encontré –por accidente- con SieteFotógrafos, que para esa época no tenía la estructura con la que cuenta ahora.

R: ¿Qué lugares has tenido la oportunidad de conocer?

E: Debo reconocer que ha sido una verdadera fortuna para mi poder viajar, no solo porque me he podido llenar de grandes recuerdos en una gran variedad de sitios y con personas muy diferentes a mi, sino porque como fotógrafo el hecho de viajar me ha ayudado a formar una mirada sensible que, cada vez que emprendo camino a un nuevo destino, se ve fortalecida por las aventuras y experiencias que descubro.

He viajado a varias ciudades dentro de los Estados Unidos, como New York City, Washington D.C, Princeton, Las Vegas, Los Ángeles, el gran cañón, un sitio increíble llamado el Monte Charleston, Juneau y Skagway en Alaska, Seattle, Allen en Texas, Orlando, Miami, Key West; espero no estar olvidando alguna otra ciudad dentro de este diverso país. En Canadá he estado en Victoria. También he estado en Barcelona, Londres, Oxford, Stonehenge, Paris, el valle del Loira, Bruselas, Amsterdam, Praga, Berlín, Potsdam, Viena, Semmering, Roma, Florencia, Venecia, Pompeya, Nápoles, Bratislava, Estocolmo, Tromsø (la capital del ártico y mi sitio favorito en el mundo), Moscú, San Petersburgo y pueblos alrededor de estas ciudades Europeas.

Dentro de Centroamérica he estado en Ciudad de Panamá y Colón. En Colombia he viajado por las ciudades más importantes del país, así como también por pueblitos (que son fascinantes para fotografiar) y zonas rurales, siendo Boyacá mi zona preferida dentro de Colombia para hacer fotos.

R: ¿Qué esperas descubrir cuando conoces un nuevo lugar?

E: Cada experiencia es completamente diferente y cada lugar tiene algo maravilloso por ofrecer. Me encanta conocer los lugares más fríos del mundo. Las personas cercanas a mi suelen bromear diciéndome que voy a terminar viviendo en el polo norte; a mi la idea no me disgusta en absoluto. No obstante, lo interesante es enfrentarse a cada lugar y dejarse sorprender con la experiencia que tengas que vivir allí.

Antes de cualquier viaje me gusta informarme sobre el sitio al que voy a viajar, no solo para empaparme un poco de su cultura y comprender un poco sobre la vida cotidiana del sitio, sino también para buscar referentes visuales que me puedan dar una idea de la luz, las locaciones y los encuadres que puedo conseguir una vez que ya esté allí. Para esta labor me apoyo en fotógrafos locales que hayan desarrollado proyectos fotográficos sobre su ciudad. Pienso que no hay nadie mejor que los locales para darte un abrebocas sobre la ciudad que estás a punto de conocer.

R: ¿Qué buscas transmitir con tu obra?

E: Esta es una de las preguntas más difíciles. Me gusta hacerme la idea de que cada vez que viajo y hago mis fotografías estoy construyendo una obra compacta y con un mensaje. A veces lo encuentro de esa manera y otras veces no. Pienso que cualquier artista cuando comienza a realizar su obra no está pensando en lo que busca transmitir con ella, sino en expresar algo que está muy adentro de si mismo pero no sabe con certeza qué es. Esa búsqueda es permanente y también cambia con el tiempo. Mi obra se acerca a ciertos temas como la nostalgia, la soledad y a veces a la inmensidad, pero no puedo definir un mensaje en especial que busque transmitir. Cada fotografía es diferente y atraviesa junto a mi diferentes períodos de tiempo en los que mis emociones se han visto transformadas por las situaciones que he estado viviendo en el momento de obturarlas.

R: ¿Cuáles son los principales retos de hacer fotografía de viajes?

E: Son varios los retos que hay por afrontar cuando se decide ser un fotógrafo de viajes. Pienso que el factor más importante es el tiempo. Así como en algunos lugares se puede pasar un tiempo suficiente para hacer un adecuado recorrido y visualización de los espacios, volver a los lugares a diferentes horas a la espera de cazar la luz más indicada, hay otros viajes que implican una mayor inmediatez por la falta de tiempo. Esto nos invita a que tenemos que ser muy ágiles –y afortunados- para encontrar la luz y el sitio adecuado para cada uno de los destinos. Sin embargo, es un reto interesante para entrenarse y ser más certero en la toma de decisiones a la hora de fotografiar lo que sea que nos llame la atención de una ciudad.

Otro gran reto es no caer en hacer lo que ya se ha hecho. Todos queremos tener nuestra propia fotografía de la torre Eiffel o en la estatua de la libertad, pues estas fotografías tienen un valor documental personal, pero una vez que hemos obtenido esta fotografía ¿cómo podemos conseguir una imagen propositiva y diferente de un sitio millones de veces fotografiado por el turista común y miles de fotógrafos profesionales?

R: En ese mismo orden de ideas, ¿cuáles son las principales satisfacciones que te ha ofrecido el hacer fotografía de viajes?

E: Mi mayor satisfacción está en dejar que pase el tiempo y al revisar las fotografías que he tomado recordar quién era y cómo me sentía en el momento de dispararlas.

Sin duda otra de las grandes ventajas que me ha ofrecido la fotografía mientras viajo es que me ha permitido estar en posiciones privilegiadas para disfrutar del mundo. Como mencionaba anteriormente, para no caer en hacer las mismas fotografías me veo obligado a buscar nuevos sitios desde los cuales pueda apreciar y entender los sitios tradicionales. Esto me ha llevado a encontrar sitios especiales para observar y disfrutar de mi viaje, así como visitar estos sitios en altas horas de la noche o muy temprano en la mañana para poderlos fotografiar como pienso que pueden acercarse más a como los tengo en mi mente.

También me ha permitido hacer muchos amigos alrededor del mundo. Estás por ahí con tu cámara y tu trípode y se te acerca alguien a mirar qué estás haciendo, te pregunta sobre tu trabajo y estableces una buena charla. Estas conversaciones siempre han terminado en un buen café o una deliciosa cerveza, permitiéndome conocer con mayor detalle la vida de locales y extranjeros que habitan estos países.

Encuentro que es una forma interesante de compartir mi vida con los demás. Cuando conozco una persona o estoy hablando con un viejo amigo puedo compartirle mis fotografías y contarle en imágenes un poco más acerca de mi y de igual manera acercarme un poco más a ellos.

Una de mis especialidades es hablar con la gente, encontrar lo que les gusta y a partir de eso aprender de sus experiencias y su forma de entender el mundo. Pienso que la fotografía me ha ayudado mucho a hacer buenos amigos.

R: Creo que estamos de acuerdo si te digo que viajar es la mejor escuela que uno puede tener. ¿qué maestros has encontrado en tus travesías?

E: No podría estar más de acuerdo contigo. Pienso que mis mejores guías han sido aquellas personas con las cuales he podido hablar por horas y me cuentan sobre sus vidas. Es muy bonito entender que el mundo no se cierra solamente a tu espacio más cercano. Escuchar cómo los demás conciben la historia de la humanidad y su propia historia de vida te ayuda a ser más sensible a la vida de los demás, más humano y a entenderte a ti mismo.

Claro, he conocido grandes fotógrafos en mi camino. Pero los fotógrafos gran parte de nuestro tiempo cuando estamos con colegas lo pasamos hablando de fotografía. Esto es muy interesante y te ayuda a madurar profesionalmente, pero no hay nada que te haga un mejor fotógrafo que ser más sensible a todas las cosas que pueden suceder a tu alrededor y que no eras consciente que existían. Es como cuando comienzas a estudiar fotografía y entender la exposición, entonces piensas: ¡¿Cómo es que no veía la luz de esa manera desde antes?! Pues bueno, de la misma manera empiezas a tener un ojo más agudo a situaciones que se presentan en cualquier sitio donde estés.

R: ¿Cuál crees que es el perfil de un fotógrafo de viajes?

E: Un fotógrafo de viajes tiene que ser una persona que le apasione la vida y el mundo. Un fotógrafo de viajes tiene que ser una persona curiosa, con más preguntas cada vez que obtiene respuestas, en constante búsqueda de algo que no sabe con exactitud qué es pero tiene certeza de algo: eso que busca no está en casa.

R: Supongo que te lo preguntan todo el tiempo, sin embargo es una pregunta que no puedo dejar de hacerte ¿Qué consejo le darías a quienes desean convertirse en fotógrafos de viaje?

E: Viajen y sean curiosos. Para viajar no se necesita ir al otro lado del mundo. Basta con tener muchas dudas y muchas ganas de moverse. En las cosas cotidianas podemos encontrar situaciones más interesantes que en otro continente, ser capaz de hacer de estas situaciones cotidianas un arte nos convierte en unos viajeros por excelencia que van a disfrutar con plenitud cuando se nos presente la oportunidad de conocer y crear en otra ciudad muy lejos de la nuestra.

Emprendan un viaje cada cierto tiempo, que sea un compromiso personal. La finca del amigo, el parque del lado que hemos dejado de ir, la casa de la señora de la tienda. Todo se puede convertir en una gran experiencia enriquecedora para el fotógrafo viajero, pues finalmente eso es lo que hace, ya sea en Bogotá, New York, Moscú o Tokio.