Una ventana abierta al Pasado

Por Joseph Hernández y Leonardo Villa

En esta crónica fotográfica Joseph y Leonardo nos comparten los cielos nocturnos de Cundinamarca, los cuales los permiten tener una mirada al pasado astronómico de nuestra tierra.

En el año 2017 los fotógrafos Joseph Hernández y Leonardo Villa inician un extenso viaje, un recorrido de reconocimiento y documentación de la región cundinamarquesa con el objetivo de analizar y representar a través del medio fotográfico la noción de paisaje nocturno desde la complejidad de su biogeografía y las posibilidades de registro de cuerpos celestes.

Desde este contexto, la expedición permite entender el paisaje desde dos perspectivas, oscilantes y complementarias: las metodologías propias del trabajo de campo y del componente científico que permitió explorar y crear rutas dentro del territorio, observar y analizar información astronómica del hemisferio sur del planeta, el comportamiento del clima, las fases lunares y el porcentaje de contaminación lumínica; a la vez que posibilitó estrategias de posicionamiento espacial en relación a geografías de orden cultural. 

El cielo como ventana hacia el pasado infiere una dimensión espacio temporal de los ciclos astronómicos, un vínculo con nuestros antepasados, una voz en el presente. Los cuerpos celestes no solo representaron lo divino e inabarcable, fueron a la vez puntos de referencia para los Muiscas, coordenadas, pistas sobre el origen del mundo y del universo en sí. De este instante nos queda la navegación astronómica, las cartas celestes, los rituales y conjuros que permitían infundir fe en el dominio humano sobre la vastedad del mundo natural inhóspito, salvaje y cambiante.

Más allá de los juicios de valor en torno a lo bello, el paisaje nos habla del patrimonio natural de una nación, de las formas en que el ser humano ha tratado históricamente de interpretar, racionalizar y dar sentido a los fenómenos propios del mundo natural que lo rodean. Desde esta perspectiva, el cielo nocturno se ha constituido en efigie del ser, quien al estar condicionado por lo terrenal y lo mundano transmuta su esencia al de vínculo y ventana con lo sobrehumano, lo trascendente e infinito. 

Así, la selección de imágenes que compone la presente exhibición reúne 15 paisajes astronómicos en interacción con morfologías naturales propias del centro del país, donde lo ritual, lo místico, lo rural, la intervención y presencia directa e indirecta del hombre conviven en un tipo de sinergia, en un sentido histórico que perpetúa la necesaria armonía y preservación de los ecosistemas que nos rodean.

Conoce un poco más del trabajo de Joseph y Leonardo es: