Mina de Sal de Nemocón

Mina de Sal de Nemocón

Por Carlos Marín

Es inevitable inquietarse cuando se pasa del verde soleado y  montañoso de las afueras de Nemocón  al ambiente cerrado y oscuro de su Mina de Sal. Las empinadas gradas de madera y tierra pisada de la ruta de ingreso aun con esa iluminación que busca inspirar tranquilidad entre sus visitantes, logran despertar la sensación de vulnerabilidad propia de quien a partir de ese instante estará fuera de su medio.

 

IMG_3128Encontrarse con herramientas, carros, rieles y otros elementos propios de la explotación minera envueltos en juegos de luces de colores en medio de espejos de agua y paredes de salmuera de texturas caprichosas, hacen que la experiencia se haga rápidamente mas interesante y agradable.

IMG_3146Recorriendo los túneles, los comentarios del guía y las voces de los turistas empiezan a hacer eco en paredes con acabados salidos de la entraña misma de la tierra. Blancas, ásperas, frágiles y rocosas entre luces y sombras, una marea de sal que se extiende por kilómetros de rutas labradas con el sudor anónimo de mineros por decenas de años.

IMG_3165En la mina, el agua y la sal parecen negarse a estar separadas. Pareciera que la vanidad de la mina le impidiera abstenerse del placer de verse reflejada en los espejos que la recorren, placer al que el hombre contribuye con su ingeniería y su creatividad, dando como resultado un espectáculo hermoso y digno de ser llevado en la lente y la memoria.

IMG_3169Cuando la ruta es grata, el viaje siempre es corto. El guía nos confirma que esto es un abre bocas respecto de las maravillas que pueden verse en los niveles inferiores reservados para expertos. Quizá en otra ocasión se tenga la oportunidad de llegar allí. Por ahora, el viaje al subterráneo concluye y la experiencia se queda.

 

¡Comenta!

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: