Cuando la ciencia se mete en la cocina

Cuando la ciencia se mete en la cocina

por Laura Alonso

Si hay algo que me retrotrae a la infancia es el aroma a pan casero. Mi mamá me enseñó a prepararlo y recuerdo que siempre me decía que la masa del pan es "mimosa" porque le gusta el calorcito de las manos. En aquel entonces pensaba que el calor de las manos se transmitía al pan y como por arte de magia, el pan crecía, se inflaba. Con el correr de los años comprendí que lo que pasaba con el pan no era producto de la magia sino de la Ciencia.

Uau!, pensé, si cocinar pan casero es producto de la ciencia, todo aquel que lo cocine, será de alguna forma, un científico.

¿Hay ciencia en el pan casero?

Si pienso en responder a esa pregunta usando mi racionalidad de adulto, puedo decir que en la elaboración del pan utilizamos ingredientes básicos: la harina, el agua, la sal. La combinación de ellos hace del proceso de elaboración del pan una tarea más que interesante. Podemos usar además, ingredientes extra para darle color y sabor a nuestro pan, algunos usan cebollas, o ajíes, o anís por citar algunos. Cuantos más ingredientes combinemos, más química estaremos creando.

Técnicamente hablando, los ingredientes básicos producen una fermentación que no es mas que una reacción química que genera burbujas de aire en el interior del pan, por eso crece y se hincha. Luego de este proceso, es el fuego quien completa el siguiente paso, cocer el pan.

Si en cambio, pienso en responder a esa pregunta usando mi racionalidad de niño, puedo decir que cada pieza de pan es como una compleja fábrica de burbujas que mezclan ingredientes y como no tienen permiso de salir a jugar, el señor gluten no se los permite, siguen juntas haciendo magia para elevar el pan.

La respuesta es sí, hay ciencia en el pan casero.

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